Llegó septiembre. ¡Por fin! Y no, no soy de las que se coge las vacaciones ahora y da envidia a sus conocidos con síndrome post vacacional. Y lo de volver no es que vuelva yo (que para eso, si no me equivoco hay que irse antes….) la que vuelve es la única, la inigualable, mi espejo donde ”mirome” a diario en un intento por parecerme tan siquiera un peu, mi idolatradísima Patricia Conde.

Y no sólo vuelve a Sé Lo que Hicisteis (que debido a circunstancias ajenas a mí misma he de ver en Youtube en vez de en la tele. ¡Gracias slqhonline! ¡Mis salvadores!), estrena una obra de teatro en Madrid. Y nada más y nada menos que una adaptación cómica de Los 39 escalones de Alfred Hitchcock. Que como sabréis, y si no os lo cuento yo, era un gran admirador de las rubias. (Suspiro), os mentiría si os dijera que nunca he fantaseado con ser una rubia de Hitchcock… O chica Almodóvar, pero esa es otra historia.

Vamos, que cuando esté menos ocupada (ya que ser mujer moderna y rubia de piernas bonitas es una tarea que nunca acaba) voy de cabeza a ver lucirse a La Tocayísima, que es así como denomino a la Conde. Y si se me pega algo, pues mejor que mejor.
Para “abandonaros”, utilizaré una despedida típica de rubia que he pillado de prestado:
Un beso corazones…
Añadiendo algo propio:
…conducid y fornicad con precaución.
Escrito por Patricia Nuro